Día de superclásico y emociones a flor de piel


Yo de River Plate por elección de niña, sólo por hacer la contra a mi papá del corazón y a la mayoría de mis hermanos que eran de Boca Juniors… cuadro que ahora es el rival eterno y al que me y nos gusta ganar y gastar cuando pierde.
Desde anoche llueve torrencialmente y con el ventanal del dormitorio abierto escucho el sonido que termina arrullándome. Me duermo rezando que gane el mejor, que gane River!!
La mañana la transcurro nerviosa con la camiseta ya puesta ; la violeta; esa que adoré ni bien salió y que él me regaló .Desayuno en la cama palpitando el súper clásico de la Libertadores y mirando canales de fútbol que sólo hace que me ponga más ansiosa y nerviosa.
Soy emocional y visceral para estas cosas y para otras cosas puedo desdoblar mi cabeza y corazón…parece imposible pero increíblemente lo pude aprender a lo largo de la vida, cosa que me sirvió mucho para callar cuando era necesario y me permitió conservar trabajos y relaciones.
Me saco fotos, grabo vídeos con la camiseta y lo subo a las redes para que sepan que “banco los trapos” con orgullo. Así “hablando” por whatsapp con amigas  y amigos se pasa la mañana y llega el mediodía.
La lluvia amenazaba el partido por el estado de juego de la cancha y así con esas cosas totalmente frívolas escucho un ruido seco…una puerta que se cerró con fuerzas quizás, algo que se cayó en el departamento del vecino….y de golpe gritos…
Salgo al palier y gritos y llantos presagiaban que algo no estaba bien…mi corazón se acelera y mi cuerpo se tensa en posición de alerta, sensación ya conocida.
Bajo las escaleras en un suspiro y abajo aumentan los llantos y gritos…está afuera, es mi amiga, se murió!! escucho decir a mi vecina con la voz entrecortada.
La lluvia caía y con ella parecía que el cielo caía encima con el peso de la tristeza, salgo corriendo al patio trasero del edificio y aunque en mi cabeza me imaginaba el escenario.. nunca es igual.
Y ahí bajo la lluvia y el viento soplando estaba ella…mi vecina, el cuerpo de una mujer menuda tirado de espaldas en el piso, me shockea la imagen y mi cuerpo no se detiene y avanza con decisión aunque no quisiera acercarme mis piernas avanzan y se paran al lado.
Estoy en piloto automático,mente despejada y fría.. me agacho y verifico pulso en muñeca( no quiero mirar su rostro lastimado)…no hay, coloco mi mano cerca de su nariz para sentir aliento.., no hay ;por un segundo evalúo hacer RCP pero todo me dice que no se puede hacer nada.
Una vida yace a mis pies, ella decidió no seguir y se tiró del balcón, sacando toda posibilidad de vida y dejando un montón de preguntas arremolinándose en nuestras cabezas.. porque lo hizo? Se llevó todas las respuestas y aun así ella eligió cuando el reloj iba a dejar de darle la hora en este mundo.
No la conocía acaso dos veces la ví, en mis casi cuatro años viviendo acá.
Llega la policía y se acercan a ella y el oficial constata lo que ya sabía y pide a su compañera una ambulancia para retirar el cuerpo…una hora atrás ella estaba en su departamento quizás mirando la lluvia como lo hacía yo desde el mío. Yo pensando en River-Boca y ella pensando en terminar su dolor…
Me alejo y subo a mi departamento, cierro la puerta, agarro el celular y descargo la situación vivida a mis amigas, a mi madre y a él…. y mirando por la ventana como la ambulancia entra lloro y mi cuerpo se afloja.
La lluvia impasible seguía cayendo y de pronto lo que a la mañana me parecía importante ahora carecía de sentido, carecía de lógica. Y como si el destino estuviera escrito el partido “importante” se cancela y lo cotidiano se hace presente y cada vecino se va a su casa con pesadumbre y congoja a continuar con sus vidas.
Porque la vida es fría y te obliga seguir, dice una canción.
Porque la vida no se detiene por nada ni por nadie,  lo cierto es que mañana el alba anunciará que un nuevo día llega…



Buenos Aires, 10 de Noviembre de 2018 

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